¿Conoces la técnica del slugging?

En el universo del cuidado dermatológico, a menudo surgen tendencias que, aunque parecen nuevas, se basan en principios clásicos de la dermatología. Una de las más comentadas últimamente es el slugging, un método que ha ganado popularidad por su capacidad para transformar las pieles más sedientas y reactivas. Aunque su nombre proviene del inglés, su propósito es mucho más sofisticado: crear un escudo físico que blinde la hidratación. Las zonas rugosas como codos, talones o rodillas y las pieles con tendencia a la sequedad extrema o atópica son las que más pueden beneficiarse de este extra de cuidado. A continuación, desglosamos todo lo que necesitas saber sobre el slugging corporal y cómo implementarlo de forma segura y eficaz.
¿Qué es el slugging y para qué sirve?
Se trata de una técnica de hidratación intensiva y oclusiva. Consiste en aplicar una capa generosa de un producto denso como paso final de la rutina nocturna. La clave de lo que es el slugging reside en su función mecánica: no solo aporta lípidos, sino que crea una película impermeable sobre la dermis.
Este sello físico tiene un objetivo crucial: prevenir la pérdida de agua transepidérmica. Durante la noche, la temperatura de nuestra piel aumenta y perdemos agua de forma natural. Al aplicar esta capa oclusiva, "atrapamos" esa humedad y obligamos a que los ingredientes hidratantes aplicados previamente (como lociones o sérums) penetren mejor y trabajen durante más horas sin evaporarse. Es, en esencia, un efecto invernadero positivo para tu piel, devolviéndole el confort y la elasticidad perdida.
Cómo hacer slugging paso a paso
Realizar el slugging corporal es un ritual sencillo, pero el orden de los factores sí altera el producto. Para garantizar que la piel respire y se repare sin irritaciones, sigue este protocolo nocturno:
- Limpieza respetuosa: Utiliza agua tibia y un limpiador sin jabón o un aceite de ducha que respete el pH fisiológico.
- El momento de la hidratación base: Con la piel aún ligeramente húmeda, aplica tu leche corporal o crema hidratante habitual.
- El sellado oclusivo: Una vez absorbida la primera capa, aplica una capa gruesa de tu producto oclusivo. No necesitas cubrir todo el cuerpo si no lo deseas; puedes focalizarte en zonas problemáticas. Para este paso, es fundamental usar un producto seguro y testado, como nuestra Mixa Pomada Reparadora S.O.S. 10-en-1 Cica Repair+ para piel seca o agrietada. Su textura rica crea el efecto barrera necesario sin ser agresiva.
- Protección nocturna: Dado que la piel quedará con una textura untuosa, es recomendable usar un pijama de algodón largo y holgado.
- Aclarado matutino: Al despertar, es posible que notes restos de producto. Puedes ducharte suavemente para retirar el exceso, revelando una piel renovada y mucho más elástica.

Beneficios del slugging para la piel del cuerpo
Adoptar la técnica del slugging en tu rutina semanal puede marcar una diferencia notable en la calidad de tu piel. Sus beneficios van más allá de la simple suavidad:
- Reparación intensiva de la barrera: Al impedir la evaporación de agua, permitimos que la piel dedique su energía a regenerar los lípidos intercelulares, fortaleciendo su defensa natural frente a agentes externos.
- Alivio inmediato del picor: Las pieles muy secas a menudo sufren picor.
- Suavizado de texturas rugosas: En zonas de engrosamiento de la piel como rodillas o pies, el slugging ablanda la capa córnea, facilitando que la piel vuelva a estar lisa y uniforme.
Rutina recomendada para la técnica del slugging
Para que el slugging sea seguro y efectivo, la elección de los ingredientes es fundamental. Una rutina ideal se centraría en la combinación de urea, pantenol y alantoína.
En este proceso, ingredientes como la alantoína juegan un papel estelar. Esta molécula es reconocida por su capacidad para promover la regeneración celular y calmar las rojeces, convirtiendo la capa oclusiva en un verdadero tratamiento curativo mientras duermes.

Incorporar el slugging una o dos veces por semana ayudará a que tu piel recupere su confort y su salud de forma visible. La clave reside en la constancia y en aprender a escuchar las necesidades de tu cuerpo, adaptando la frecuencia según notes mayor o menor sequedad en esas zonas rebeldes. Con los productos adecuados y la técnica correcta, despertar con una piel de terciopelo es posible, devolviéndole a tu cuerpo esa sensación de bienestar y suavidad que tanto necesita para afrontar el día.
